Pues eso, nos fuimos temprantito con el miedo de que nos quitaran el sitio, pero tuvimos suerte y estaba libre, un paraíso, un olor a jara impresionante y una limpieza que ni la casa Real). La orilla transparente y fenomenal para los niños, allí cogieron todos los abletes que quisieron, los cuales terminaron todos a la parrilla. En lo que se refiere a la pesca mayor, solo dos carpitas de un kilillo aproximadamente, pero ya nos habían dicho que allí era difícil la cosa, pero ese día la pesca era lo de menos. Chuleta, panceta, chorizo, pestorejo, cerveza, café, dulces, chuches y demás manjares ocuparon el día. Aquello es precioso, muy salvaje y con "indicios" de jabalíes y ciervos por todas partes. Un paisano nos dio el día, pues con dos miserables cañas de los años 30 sacó seis o siete peces, ¡¡¡er puto orejón militá de pakotilla ¡¡¡.
Juaqui y yo nos dimos una vuelta por la medio selva aquella y nos sorprendió lo bonito que aquello estaba.

David llegó con las mujeres y los niños mas tarde (mu bien David por dejarlas andar un poquito). Sólo destacar dos cosilla algo malas, el esguince de Pilar y el inicio de la ciática de la señorita Gema, pero bueno, todo se ha solucionado. Y poco mas, un buen día con buena gente.




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