domingo, 24 de febrero de 2013

Un par de visitas al Abrilongo.




En esta ocasión cambiábamos las cañas por las mochilas, escogiendo el día mas lluvioso de todo febrero. Amanecía en Badajoz con niebla y al llegar al Pantano de Abrilongo, cerca del pueblo portugués de Degolados, fuimos recibidos por una llovizna que mas tarde se convertiría en lluvia y que no nos abandonaría en todo el día. Fueron unos 17 kilómetros los necearíos para vadearlo por completo. Estábamos "algo" mojadillos los tres, saltar un riachuelo era cuestión de andar un par de kilómetros mas, quitarse las botas y cruzarlo de aquella manera, o saltar e ir con los pies bien fresquitos. Las tres opciones si dieron y ninguna fue la mejor.


Fue el día de los "indicios", planes para coger a la liebre nadadora, ponys con forma de caballo Siux, escolopendras silenciosas, Titanic abandonados por los pasajeros, alambradas capulleras, cocodrilos con formas de tortuga en bolsillo ajeno, rancho arrumanao con alfombras al sol, etc.



Menos mal que al final fuimos bien acogidos en el albergue inaugurado por nosotros, con vistas al pantano, meaderos por todas partes y sillones que aunque algo pequeños pudimos pasar por alto y no poner la pertinente hoja de reclamaciones.

Unos días después si que sacamos las cañas a pasear un poquito, como siempre y tal como las tenemos enseñadas, no cogieron nada, ¡¡ buenas chicas estas larguiruchas ¡¡. Y tal y como pude quedar plasmadas en estas instantáneas, vemos como la desesperación llegó a nuestros dos amigos, y sin yo poder hacer nada se metieron a darse mamporrazos por el último trozo de pestorejo que quedaba con los maderos que teníamos preparados para hacernos el chalete...., por cierto el amigo Tobi ya había dado buena cuenta de esos últimos trozos de pestoreji.

0 comentarios:

Publicar un comentario